El zinc es un nutriente básico en las personas. En el organismo puede ayudar a mantener un equilibrio constante con el cobre. Si los niveles de cobre son muy altos disminuye drásticamente los niveles de zinc. Este equilibrio es fundamental para el buen funcionamiento de las suprarenales, hígado y pancréas por lo que tiene una relación directa en el control de los niveles de azucár en sangre.
El zinc es necesario para la fabricación, secreccíón y almacenamiento de la insulina.
Puede potenciar la capacidad antioxidante del organismo ya que su presencia es necesaria para la formación de la catalasa, glutation peroxidasa y SOD, este potencia las funciones inmunologicas del timo y la produccion de las hormonastiroideas.
El zinc puede favorecer principalmente a nuestra piel. Implicado en muchos procesos metabólicos, puede ayudar a controlar el crecimiento, el desarrollo sexual (en particular la próstata), la cicatrización de heridas, el mantenimiento de la piel, el pelo, las uñas y de las membranas mucosas.
El magnesio resulta indicado para ayudar a la contracción muscular y el funcionamiento nervioso. Una carencia de este podria provocar dificultades en el funcionamiento de ambos.
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